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“Ten cuidado con tus sueños: son la sirena de las almas. Ella canta. Nos llama. La seguimos y jamás retornamos.”

Gustave Flaubert


Cuando deje de tener el refugio serrano de fin de semana perdí mi campamento base desde el que iniciaba todas mis aventuras por las montañas, pero el destino me ha recompensado, ahora que tengo que salir desde Alcorcón con amaneceres y me gusta.

He quedado con Pedro a las 8:00 para ir juntos a dejar mi coche en la pedriza ya que la ruta de esta jornada es lineal y no circular como de costumbre. Mientras aparco y saco la mochila del maletero veo como el acceso de la pedriza engulle una gran cantidad de coches, el día promete tener las sendas bien cargaditas.

A la hora acordada nos presentamos en el aparcamiento al tiempo que Carlos, el amigo de Pedro del foro del atleta que ha venido desde Ávila, aparca su coche, un minuto después Noe completara la grupeta andarina.

Salimos desde la fonda Real, como no quiero perder altura renuncio a los senderitos alucinantes que salen desde la rotonda de Navacerrada y los cambio por la pista que una vez superado el deposito de agua de Navacerrada nos dejara frente a la prensa de Mingo y de hay por pista hasta el antiguo Hospital psiquiátrico de Navacerrada, Pedro me pregunta por el y le cuento que yo cuando era pequeño tendría unos 13 o 14 años subía con mi bicicleta desde becerril y con amigos a andar para visitar las ruinas del más antiguo hospital del tuberculosos de Guadarrama y tenia que pasar frente a este hospital que se encontraba en uso y en buen estado, aun recuerdo como había que sortear a los enfermos para llegar a la barranca y las risas que nos traíamos con algunas enfermas que se bajaban el camisón y te decían “ te gustan mis tetas” por no contar los que corrían con el culo al aire persiguiéndose unos a otros con los enfermeros detrás. Usare estos recuerdos como trauma de juventud a mi favor en el juicio final como parte de mi defensa. Carlos Y Pedro quieren recorrer el mayor tramo posible de lo que va a ser el primer gran trail de Peñalara, una locura de 110 Km. a recorrer en un tiempo límite de 30 horas, toda una locura que las voces de mi cabeza comienzan a recitar como tantra . Yo no puedo sacrificar mis senderitos por un track de una marcha y les pido que hagan un ejercicio de imaginación y extrapolen los datos al recorrido real mostrándoles los tramos desde que han de subir desde el otro lado del mini valle. Tomamos los senderos que parten desde la primera presa que hay junto al aparcamiento, la humedad y las escasas lluvias de los días pasados le han dado un toque maravilloso de otoño a la sierra, el verde comienza a tomar intensidad y el terreno no esta tan suelto como en rutas anteriores. En la fuente de la campanilla hacemos una breve pausa al tiempo que un amigo de Pedro y Carlos nos alcanza. Viste con ropa deportiva , se le ve que quiere subir y bajar a la maliciosa a ritmo con el abrigo de su calor corporal, cuando reanudamos la marcha nos acompaña un rato pero nuestro ritmo es muy bajo para la baja temperatura que tenemos y se queda frío por lo que nos despedimos y retoma su ritmo endiablado de subida.

Cuando nos disponemos a sufrir el tramo más duro del collado del Piornal le pregunto a pedro por sus rodillas, me dice que van bien pero que si podemos tomar un respiro, le digo que claro “…un descansito antes de empezar a subir”, la cara de pedro era un poema cuando me dice  “… como que antes de empezar a subir y esto que estamos haciendo” jejeje amigo Pedro eso era el calentamiento. Con las primeras z de la senda empedrada Pedro comienza a ver que el gran trail de Peñalara esta muy lejos de nuestras posibilidades, nos esta costando y esto es solo la primera subida. Pierdo la mirada entre las rocas por las que zigzaguea la senda y descubro como todo un rosario de puntos multicolor siguen nuestros pasos, llega la hora punta en la montaña.  El pluviómetro del collado del piornal nos marca el fin de la dura subida. La bola se nos muestra tímida ocultándose entre velos de niebla, hoy no es nuestro objetivo y celosa nos niega su figura. La maliciosa esta repleta de gente, la senda que asciende entre los canchales es una continua subir y bajar de senderistas, la mayoría responden al saludo pero algunos se olvidan que hoy no están en la ciudad, que la montaña es para disfrutar, compartir y sentir la vida.

Pedimos turno para hacernos una foto en el vértice geodésico y tras abrigarnos decidimos irnos de la cima ya que entre lo que había y lo que venía colapsábamos la cima. Dejamos la cima por la senda que nos baja casi verticales al collado de las vacas, nos cruzamos con dos senderistas de los buenos de los que se calzan las botas y el buen humor, les preguntamos por la dureza de la ascensión por esta cara y la expresión de su rostro nos dice todo. Pedro se toma la bajada tranquilo, teme su rodilla maltrecha acuse el esfuerzo que esta haciendo por la pendiente, le damos consejos para bajar con los bastones y se queda asombrado de cómo un par de senderistas nos pasan bajando a toda leche, le digo a Pedro que es el ritmo que hay que tener bajando para lograr terminar el raid en 30 horas, en su mirada puedo ver que cada vez esta más lejano para el este reto. Carlos esta disfrutando, encantado con el trayecto y con su GPS, desde la altura le muestro por donde ira la marcha y por donde dejara la pedriza para ir buscando la subida al puerto de la Morcuera.

En el collado de las vacas dejamos definitivamente el track del gran trail para disfrutar de un sendero maravilloso. Les descubro a mis compañeros de ruta uno de mis rincones favoritos de la sierra de Madrid, la Maliciosa baja. Las vistas del alto de las Guarramillas, el nacimiento del Manzanares, el collado de los pastores a nuestros  pies y toda la pedriza de fondo con el embalse de Santillana y Madrid con sus torres nos sirven de escenario para comer refugiados del viento entre las rocas. Una vez que hemos repuesto las fuerzas continuamos nuestro descenso por la cuerda de los porrones hacia el collado de las loberas por una maravilloso sendero que entre pinos nos regala unas vistas maravillosas, Carlos me da la razón sin lugar a dudas este es el tramo más bonito de toda la ruta, y me cuenta como hubiese disfrutado su hijo de estar con el aquí, del paisaje, de cómo un par de águilas jugaban con las Térmicas a escasos metros de nosotros.  Es en estos momentos cuando te das cuentas cuando una familia esta verdaderamente unida y feliz, al igual que Pedro no disfruta plenamente del momento porque le duele no poder compartirlo con los que más quieren, su disfrute hubiese sido pleno de haber podido ver la cara de felicidad de los suyos. Noe y yo somos mas tirando a cabra loca, vivimos cada uno nuestro momento y nuestra libertad, pero no descartamos encontrar el amor verdadero, el amor, el apaño perfecto, bueno el apaño para pasar una vida.

Un poco antes del Collado de quebrantaherraduras damos fin a nuestras provisiones en un área recreativa muy apaña que hay con bancos de roca muy al estilo pedriza. Nuestra ruta termina con el sol tímido iniciando su retirada mientras pongo rumbo a casa, curioso a primera hora lo tengo a mi espalda mientras voy hacia las montañas y por la tarde de nuevo a mi espalda mientras regreso a mi hogar, llevo el sol prendido en la mochila, hasta mañana compañero.

Track de la ruta

Nota importante: Leer estas normas de seguridad antes de iniciar esta marcha.

Galería de fotos de la ruta

Gracias

La revista Planeta MTB ha tenido a bien publicar en su número de Noviembre una reseña sobre este blog dentro de su  apartado planeta Web. Desde aquí quiero agradecer la mención de este blog en sus páginas y desearles suerte en la lucha por hacerse un hueco dentro del mercado editorial.

Yo soy más de Internet, de Blog, de que me cuenten cosas como si las escribieran en un diario o estuviésemos ante un café contándome una ruta, un viaje o una experiencia. Pero de esta revista me ha gustado como presentan los viajes, la maquetación de las fotos con las que engancharte e imaginarte rodando por esos lugares maravillosos que más de uno siempre hemos soñado con estar.

Quiero dar las gracias en especial a todos los que formáis parte de este blog ya que de una forma o de otra sois los protagonistas de las historias que cuento o me apoyáis con vuestros comentariado o simplemente leyendo las historias que escribo.

La Ciudad no es para mí.

No hay ninguna duda de que existe el más allá. Sin embargo, hay que preguntarse a qué distancia se encuentra del centro de la ciudad y hasta qué hora está abierto.

Woody Allen

Abro los ojos sin que suene el despertador, normal me he regalado un domingo para dormir lo que me pida el cuerpo, en cuanto mi cerebro comienza a cargar el sistema operativo vida punto uno busco con al mirada la hora en la pantalla del despertador, las 8:00, no puede ser, es demasiado pronto, me siento cansado pero sin ganas de dormir. El no tener una compañera a tu lado compartiendo la cama solo tiene una ventaja,  eres el feliz usuario de toda ella por lo que puedes retozar abrazado a la almohada, pero enseguida busco la ventana para ver como esta el día, algo nuboso pero sin lluvia. Pongo la tele y veo a un podólogo de vacas que va a hacer una cura de pezuñas a una de sus clientas, mientras trabaja la vaca levanta el rabo y comienza a defecar casi sobre su cara, jamás volver a decir que mi trabajo es una mierda, en algunos puedes terminar llenito de ella.

Decido apagar la tele, demasiado Gore para una hora tan temprana, me levanto y miro por la ventana, miro el termómetro, miro el barómetro y me miro al espejo, “… jodido idiota, los dos sabemos que tu y yo vamos a montar hoy en bicicleta, así que deja de mirar tonterías y sal a la calle”. No tengo nada de personalidad y por no llevarle la contraria al pesado del espejo me visto de ciclista y me pongo a dar pedales. Añoro cuando salía de mi casa de la sierra y al llegar a la presa decidía a donde ir, ahora lo tengo más complicado y lo que no quiero es encontrarme a mucha gente por lo que descarto el polvoranca y pongo rumbo al tres aguas. Cruzo Alcorcón , cuando voy metido en un carril delimitado por ambos lados sin espacio material para adelantar a una bicicleta en tan solo 200 metros están apunto de atropellarme dos veces un coche tras otro y para colmo cuando la recrimino al último que me ha rozado me dice que no me ha visto, que se ha asustado cuando “el espejo se cerraba solo” pero si soy una mole de 85 kilos con un mochilón a la espalda, como no me ha podido ver si era lo único que tenia delante. La pista que conduce al ventorro del cano hace que cambie mi odio hacia los conductores cegatos por la puñetera arena de los caminos playeros, eins con lo feliz que soy yo por las montañas. Hoy solo quiero rodar, disfrutar de mi mp3 y del concierto de marea que voy escuchando. Cruzar un polígono industrial un domingo por la mañana es toda una experiencia, Un par de camioneros lucen camisetas de tirantes desde la cabina de su camión, mientras pierden la mirada tras el humo que desprende el primer cigarrillo de la mañana, algunos coches tuneados para el amor salen de calles cortadas y pequeños descampados, dos chinos corretean con carros repletos de cajas hacia una furgoneta, la vida en la urbe nunca para, por eso me gusta cuando viajo pasar por esos pueblos pequeños en los que lo único que te encuentras es el silencio de una calle roto por el canto de algún gallo vespertino.

Hago la peligrosa rotonda bajo la M-40  que me deja en Monteprincipe, acelero un poco el ritmo, en esta urbanización no tienen sueños, ya se los han comprado todos y como los míos no están en venta no quiero corromperme el alma. Cuando accedo a los senderitos de  Montegancedo suena en mi mp3 “…un reguero de luna será nuestra casa
de esta luna tan puta de pechos de plata
será el arrullar de la libertad
que tiene cogida pa ti y para mí en la goma de sus bragas.
.”  Y no logro entender porque la libertad siempre tiene sonido de calderilla en los bolsillos, o tal vez si por eso los mejores amaneceres son los que te sorprende con un rayo de sol calentado tu cuerpo tras una noche a la intemperie y no con un tímido golpeteo de nudillos en cualquier suite de hotel de cinco estrellas en el piso 22.

Llego a una rotonda y me encuentro el cartel indicando Casa Cristo Rey, coñe muy pronto para ver al Señor, por lo que paso de puntillas frente al convento, en su  puerta reza un cartel “casa de ejercicios espirituales” y yo sin los deberes hechos.

En esto que giro mi cabeza con una sonrisa cargada en la comisura de los labios y se la lanzo a una preciosa biker con la que me cruzo, va de negro riguroso, rubia con una goma sujetando su cabello, sin casco, sin gafas ni nada que perturbe uno de los rostros más bonitos que he visto en estos años, me sonríe y esta vez si creo más en Dios, se la ha caído un Ángel y esta claro al cielo se viaja en bicicleta.

Cuando cruzo el Pinar del plantío ya veo más animación en la calle, el carril bici se llena de coches de niño y de niños que dan sus primeras pedaladas, en al monte del pilar me cruzo con bikers más equipados que ruedan en grupillos o con sus hijos por las amplias pistas de este gran monte. Yo opto por los senderos de un lateral, ya se sabe que la cabra tira al monte, cuando estoy apunto de entrar un biker que me dobla en kilos me pasa veloz pera ir el en primer lugar,  me pego a su rueda pero siento que me quedo sin agarre en la rueda delantera en la entrada de las curvas por lo que aflojo y le dejo irse feliz hasta que dos curvas después veo como se desparrama al intentar salir del parque, menuda leche se da el pobre pero sin consecuencias, le dejo atrás se le ve un poco afectado más en su amor propio que por el golpe, a los gordos no nos gusta que nos vean rebozados por el suelo. El Monte del Pilar me deja en el Hipercor de pozuelo paso la M-40 y esta vez si logro rodar por un parque nuevo que están arreglando en lugar de callejear llegando hasta la misma entrada de la Casa de Campo.  Miro mi cuentakilometros y he tardado algo menos de 2 horas con una media de 20 km/H, ya se que no soy el hijo del viento, venga vale ni el sobrino de la brisa pero uno hace lo que puede. Entro en la casa de campo por el cerro de las Covatillas, paso por el puente de las garrapatas y termino en el cerro Garabitas, joder otra vez, hay dos lugares en el mundo en los que siempre me pierdo y nunca encuentro la salida, Ikea y la casa de campo. En fin decido parar y degustar una manjar, membrillo con nueces que porto en mi mochila. Mientras me lo como observo la fauna (con perdón) del lugar, un hombre mayor sobre los 70 sube empujando una bici de las dobles del Carrefour , frente a mi un chico regordete que va corriendo termina su serie cuando un bellezon en bicicleta se para junto a el, le indica un dato del velocímetro y le da un beso,  claro ahora comprendo porque yo no corro, a mi me falta motivación.

Me termino el membrillo que será lo mas dulce que me acerque a los labios y me pongo a buscar la salida de este laberinto, no me pierdo mucho pero en cuanto veo una subida me vengo abajo, disfruto un sendero divertido pegado a una valla y leches paso al abuelo de la doble que baja delante mio, si cuando uno es descender lo es toda la vida. Cuando dejo la capita y ruedo frente a la ciudad de la imagen por la pista que me sube hasta la venta la rubia mis piernas recobran la fuerza del principo de la mañana, bajo piñones y subo a unos alegres 20 km/H, vamos me lo dicen hace cinco años cuando lo subía en  plato pequeño y no me lo creo. Como me encuentro con fuerzas y ánimos me voy por la zona de cuatro vientos para ver como están las obras del puente que unirá Alcorcón con la fortuna para peatones y ciclistas, aún esta en obras pero progresa adecuadamente y además con estilo, lo están dejando de lujo, hemos esperado muchos años pero pronto lo tendremos para nuestro disfrute.

Al final como tengo hambre me voy para casa con tan solo 48 kilómetros con la aburrida sensación de que montar por Madrid no es para mí.

Track de la Ruta

La sonrisa es el idioma general de los hombres inteligentes. Sólo son tristes los tontos y los delincuentes.”

Víctor Ruiz Iriarte


Y como no somos ni tontos ni delincuentes, podemos lucir la mejor de nuestras sonrisas desde bien temprano, tal vez por ello al detener nuestro coche en el punto de control y bajar la ventanilla aguardando que el controlador nos informase del costo de las tasas para acceder al castañar se obrase el milagro y este nos dejase pasar sin cargo, gracias amigo. Noe que vendría unos minutos después utilizo el método Alonso, que es acelerar a fondo y saludar con la mano, jejeje mismo resultado pero menos glamuroso. Dejamos el coche de Noe al final de la senda de San Gregorio y subimos hasta el castañar en el Coche de Jordan (Pedro) que es la primera vez que nos acompaña y esta muy ilusionado. Menos para Noe y para mi el castañar es para ellos una incógnita de la que han oído hablar maravillas. En el aparcamiento les pregunto si ellos sueñan en color o en blanco y negro, ya lo se, se me va la pinza pero espero que puedan soñar en color por que su retina va a tener trabajo la jornada de hoy y cargar de colores su mente con la que decorar sus sueños.

El tiempo no es bueno, el cielo esta encapotado, la temperatura es baja y algunas gotas revoltosas que se han quedado rezagadas jugando sobre las numantinas hojas de los castaños se despeñan a nuestro paso empujadas por un viento que despierta por momentos. La lenta agonía de este otoño que no termina de arrancar ha cargado esta semana su pincel de ocre angostando un poco más algunos castaños rebeldes. El contraste de colores, marrones, naranjas y verdes tiene un efecto calmante, te relaja dibujando una mirada de paz y armonía que se mimetiza en el entorno, es entonces cuando empiezas a sentir y vivir la magia de esta maravilloso lugar. Estamos prácticamente solos en el castañar y podemos disfrutar del abuelo en soledad y percatarnos de la presencia de dos pinos inmensos maravillosos junto al abuelo en los que no habíamos reparado visitas anteriores.

Dejamos al centenario castaño reposar tranquilo para poner rumbo al pozo de las nieves. Las vacas  pasean junto a sus terneros que no se separan de sus madres, una de ellas lame de forma cariñosa las pezuñas de su pequeño, jamás había visto a una vaca hacer un gesto tan maternal con uno de sus becerros. Algunas vacas avileñas nos miran con recelo y nosotros les dejamos espacio, vamos todo el camino y un trocito de pinar, Pedro se lamenta de que su familia no pueda ver este espectáculo y nos cuenta como este verano fue atacado por unos gallos de tamaño XXL en Cantabria mientras paseaba con su hijos, según nos contaba la historia me imaginaba la situación pero con Jose de protagonista frente al gallo cabezón, que apesar de las patadas que le propinaba Pedro le envestia una y otra vez , digno de videos de primera.  Según vamos ascendiendo por la senda, la niebla comienza a velar los paisajes que quería regalar a mis amigos reemplazándolos por bellas estampas asturianas en pleno sistema central. Llegamos a un refugio que se encuentra en perfecto estado de conservación, como todos lo que he visto en Ávila, ya podía aprender la comunidad de Madrid y crear una red de refugios como estos, claro que también tendríamos que ser como los castellanos leoneses y mantenerlos en perfecto estado. A un paso de este refugio y siguiendo una estrecha senda llegamos al pozo de las

nieves, que lo visitamos. Aprovechamos el refugio anexo para descansar y tomarnos unos bocatines como diría mi amigo Mass. Mientras estamos dentro sentimos como el viento azota las paredes de piedra. Cuando salimos el frío es muy intenso y la niebla algo más cerrada, una lastima ya que el pozo de las nieves es un gran balcón sobre el que poder asomarse al Valle de Iruelas.  La senda que nos conduce hasta el puerto de Casillas es una preciosidad, los helechos marchitos cercan la senda que  serpentea por un verde tapiz de pasto. Nos cruzamos con una familia y sus dos hijos pequeños embutidos en sus abrigos, guantes y gorros, están disfrutando de un maravilloso día de Otoño viviendo una lección que nunca olvidaran, la sensación de frío y humedad en el amabiente, el correr veloz de las nubes desvelando y ocultando el entorno que te rodea, adivinar siluetas a medida que te acercas, la educación tras un plasma es

educativa y efectiva pero le falta vida, muchos niños solo podrán tener referencia de estos momentos por el cine

o por imágenes ya que sus padres consideran que hace muy malo para vivir la montaña.

Para sorpresa de Noe y del resto de mis compañeros que me ponen mirada de odio, cuando les pido dejar la senda para tomar una subida por una arroyo seco muy empinada, mis compañeros desconfían un tanto de mi intención de subir por este arroyo seco, no tenemos referencias ni de donde estamos ni hacia donde vamos y el viento comienza a ser cada vez más frío y cobra más virulencia . Todas sus dudas se despejan cuando les guío sin un solo metro de error hasta la puerta que da acceso a una pista la cual seguiremos para coronar el Pico de Casilla. Una vez alcanamos el pico tenemos que aferrándonos a su vértice geodésico ya que el viento se había propuestos evitar que coronáramos nuestra cumbre del día.

Dejamos rápido el pico por una senda un tanto difusa, bueno más bien inexistente hasta que el track nos conduce a una pista bien marcada pero que repta bajo una puerta con un candado. Como no tenemos más opción nos colamos por debajo de la puerta y comenzamos a descender hasta el castañar por una pista en perfecto estado de conservación, de repente nos encontramos con una edificación,

pensamos que estamos en una finca privada o lo que es peor en una Cepa protegida, pero la verdad es que en ningún momento vimos cartel algunos que nos prohibiera el paso. Bajamos un poco acojonados ya que no sabemos lo que nos vamos a encontrar, nuestro miedo se acrecenta cuando Jose nos muestra la huella de la pisada de un perro que por la profundidad y tamaño tenia que ser como un oso de grande. Bajamos en silencio con todos los sentidos en alerta y esto en un día de viento es cagarse de miedo, decidimos salir cuanto antes de esta finca, buscamos un lugar para saltar la valla, imposible demasiado alta, continuamos bajando y divisamos una segunda residencia, esta vez más grande y con un todo terreno verde, esto se complica, un bifurcación nos salva de tener que pasar por la casa y ser devorados por el  perro-oso. El destino se alía con nosotros, la bifurcación no solo nos aleja de la casa sino que nos guia a un lugar en el que han podado un árbol y lo han cortado tan bien que todas las ramas han caído sobre la valla dejándola en el suelo. Ya fuera de la finca y a salvo de la fieras mitológicas que estamos seguros guardaban el lugar podemos respirar tranquilos y disfrutar de ratitos de sol que una vez la niebla se va retirando la mañana nos va regalando. Comemos sobre unas piedras mientras unos bikers bajan la trialera que viene de Casillas pueblo. Noe les mira

con envidia, le gusta el senderismo, correr pero su cuerpo le esta pidiendo ya la adrenalina de la bici. Recorremos el castañar hasta el aparcamiento haciéndonos algunas fotos con troncos singulares y sorteando ahora si los numerosos visitantes que también quieren su

ración de fantasía multicolor. Ya casi en el aparcamiento a Noe le da un ataque de locura y se tumba en el suelo dándose un baño de otoño con las hojas de los castaños cubriéndola, teresa se apunta a la idea y terminan junto con jose en una batalla campal a base de hojas de castaño, la mejor munición del mundo.

Recorremos la senda de San Gregorio hasta el coche de Noe. Pedro y nuestra ninfa de Cebreros van a recoger el otro coche mientras Jose, Teresa y yo nos marcamos tres kilómetros descendiendo hasta el puesto de control en donde nos volveremos a reunir todos, cansados y felices por una ruta que parecía sencilla y tranquila pero que se nos fue un poco de las manos, lo importante es que nuestras chicas tienen la sonrisa dibujada en la cara y eso es la mejor recompensa que nos puede regalar el día.

Track de la ruta

(ojo no sabemos si el tramo que por el que pasamos bajo la puerta es legal, bajar por la pista que desciende desde el pico de Casillas para evitarlo)

Un Domingo al Viento.

“Vuélveme tu suspiro, y subiré y bajaré de tu pecho, me enredaré en tu corazón, saldré al aire para volver a entrar. Y estaré en este juego toda la vida.”

Gabriela Mistral

Cancho4 (Medium)

Frente a nosotros siete picos se encuentra inmerso en una feroz lucha con una tenebrosa masa nubosa que no nos inspira nada de confianza, el viento jalea la pela y la anima arrinconando las nubes contra las rocas. Testiga muda de la contienda la Pedriza se nos muestra al Sol, no habíamos puesto nuestro interés en ella pero ha bastado que deslizara un poco su bata de seda para decidir recorrer sus senderos y adentrarnos en ella por su zona más desconocida para mi.

DSCN8000 (Medium)El día esta mejor de lo que han pronosticado y el  sol atenúa el frío que nos trae el viento, voy en esta ocasión junto con Teresa y Jose.  Cruzamos la pasarela en dirección a la pradera del Pradillo, Me gusta este tramo de senda porque no suele estar tan masificado como la gran vía y retomar esta última a la altura de la charca Kindelán. Haciendo honor a su nombre esta preciosa senda estar repleta de familias que buscan el abrigo de los pinos para disfrutar de un día de campo. Nos cruzamos con muchos niños, ojala que les llame la montaña y sea una parte importante de sus vidas. Un matrimonio muy joven nos adelanta, el carga con una niño pequeño en una mochila sobre su pecho,no debe tener más de una año, con sus ojos abiertos como platos no se pierde un detalle de lo que sucede a su alrededor, con familias así da gusto toparse en la montaña. Un perro con una cara preciosa parece ya cansado de andar, es aún cachorro le pide a su dueño que le haga caso, que lo coja, aupandose sobre sus dos patas traseras y acariciando la pierna de su dueño con las delanteras.

Últimamente como guía no tengo precio y me paso el desvío que tengo que tomar, como diría  Noe “… es que no calla el tio” pero bueno, la senda continua y tiene muy buena cara, total hoy hemos salido a andar, solo a andar y disfrutar de un día que dábamos por perdido. Algunas pequeñas charcas y los arroyos que comienzan a dar sus primeros brincos con las escasas lluvias de estos días nos dibujan pequeños rincones con encanto en los que descansar la vista y disfrutar de la paz de la montaña. La senda no deja de sorprenderme con pasos impresionantes y algún que otro tramo que me deja sin aliento hasta que llegamos a Cuatro caminos. El famoso cruce con los hitos en sus cuatro esquinas. No tenemos claro ni donde estamos, ni hacia donde queremos ir a si que optamos por retornar al inicio y dejar esta exploración para un día que estemos más orientados.DSCN7999 (Medium)

Tomamos una vereda que entre los pinos nos dibuja una estampa preciosa, buscamos asomarnos a algunos de los muchos balcones que la pedriza nos ofrece, unos hitos parece que nos incidícan un camino, los tomamos y en efecto nos suben a uno de los riscos que se asoman hacia la zona de la Maliciosa la cual la  podemos ver recién levantada con un hermoso camisón blanco, se nos muestra unos segundos para darnos los buenos días y volverse a cubrir con su edredón de nubes.

Bajamos de nuestra atalaya para continuar por una senda que se nos mostró clara en nuestro ascenso y acertamos, ya que nos regala unas maravillosas vistas a la zona de los pinganillos donde los pinos y la piedra luchan por cada metro de terreno.

Llegamos al collado del Cabrón y ya me encuentro, nunca es tarde si el camino es bueno, y este lo es, ya que una senda fantástica que desciende paralela al río manzanares pero en altura nos dejara a los pies de la pasarela y de nuestro coche.

Al final nos ha salido una rutilla muy entretenida, nada de espectacular pero suficiente para no amodorrarnos en casa, corromper nuestra alma en un centro comercial o morir un poco más frente al televisor o como cantaba Alejandro Sanz en una de sus canciones “ … ya sé por qué le ganó a nuestro labio el silencio,
y es que el reloj no tiene el tiempo
no tiene el miedo
el caso es que no conseguimos aislarnos del resto de
este mundo
donde los humanos, cambian los sueños por aire
dame alguna excusa que nos salve
o que nos traguen siete mares
pero no me quites el coraje
.”

Cancho3 (Medium)

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